¡Tan solo hazlo!

Hace algunos días, estábamos disfrutando de una tarde de té y plática. Alguien dijo que no podía darse el tiempo para ejercitarse. Ya sabes, tomar la decisión, prepararse y hacerlo.

Pocos días después, ella estaba feliz, porque había empezado a hacer ejercicio . Dijo que era como hacer la cama (había leído el libro “Tiende tu cama”, de William H. McRaven). Muy fácil, “¡Tan solo hazlo! Oblígate a hacer eso que quieres hacer”.

Muchas de nuestras tareas, las cosas que tenemos que hacer o que queremos hacer, las realizamos porque decidimos hacerlas. Escoge alguna cosa, di cuándo lo harás, y mantente en lo dicho. Deja de preguntarte por qué, deja de hacer alguna otra cosa en su lugar. Tan solo prepárate y hazlo.

Lo mismo pasa con la meditación, o con una rodada en bicicleta. Lo se, he estado en la situación. Me he alistado para salir a pedalear, pero he decidido hacer otra cosa. O he apagado la alarma en la mañana, y comenzado a pensar en prepararme para mí meditación de la mañana, y sentirme sobrepasado por la enorme tarea que me espera….y he vuelto a mis sueños.

Es sorprendente lo que la decisión y el foco pueden hacer en nuestra vida. Tan solo planea con anticipación, alístate sin pensarlo mucho, y haz la tarea.

Lo que nos puede enseñar la bicicleta

Algunas veces pienso que ha de haber gente que piensa: ¿De qué está hablando, bicicletas y zen, o meditación?

Bueno, déjenme decirles que en los 70s había un libro muy popular llamado “El zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta”, de Robert M. Pirsig. No leí el libro, porque no estaba interesado en las motocicletas, pero la idea se quedó en mi mente.

Luego descubrí que el zen no era solo una cuestión del templo, pero la manera en la que uno ve la vida, y el modo en el que hacemos lo que hacemos. Y andar en bicicleta, no las carreras, sino andar en bicicleta es una actividad que te permite estar en el momento presente, en el ahora, con atención plena.

Cuando empecé con la meditación, y tratando de tener una vida espiritual rica, lo que encontré constantemente era la referencia de un sendero. Así que tenía que moverme, en una dirección. ¡Bueno, pensé, que cosa tan maravillosa! Yo tengo una bicicleta, puedo pedalear el sendero. Y descubrí que, cómo las artes marciales que practicaba, o el dibujo, podía en verdad pedalear el sendero.

Hace algunos meses, paseando en una librería después de coger el libro que buscaba, vi un libro pequeñito: Mindfulness para ciclistas, de Nick Moore. ¡Qué descubrimiento! Estaba muy emocionado. Lo compré y lo empecé a leer. He regalado el libre a otros tres entusiastas de la bicicleta. Regalé el primero, sin haber terminado la lectura, a una nueva amiga, Cecilia. Es un libro hermoso.

Al final del libro podemos leer: “La conciencia que podemos cultivar en la bici nos puede ayudar a desconectar del deseo y los arraigados patrones de pensamiento y ver las cosas más objetivamente. Llueve. Hace frío. La cuesta es escarpada. Viajo a 25 km/h. Eso es todo. No juicios de valor, no bueno, malo, correcto o incorrecto. El momento es suficiente en sí mismo. ¿Necesita ser algo más?